Procuración de materias primas
La extracción de minerales de metales, que principalmente se lleva a cabo en explotaciones a cielo abierto, da como resultado una huella duradera en el paisaje. La fracción de metal que se extrae de la beta (1 a un 2%) agrava este problema.
Por contraste el petróleo crudo se extrae a través de un pozo de sondeo y por ende, tiene un impacto mucho menor y menos duradero sobre el paisaje. Adicionalmente, casi el 100% del petróleo crudo se transforma posteriormente en productos utilizables, por ejemplo, aceites, combustibles y productos químicos.
Tratamiento de la materia prima y producción de materiales para tuberías
El refinado y fusión de los metales consume mucha más energía que el refinado del petróleo y la polimerización de los plásticos. Las emisiones derivadas de los procesos de producción de metales, en cuanto a la contaminación del suelo, aire y agua, también superan con mucho el impacto del refinado del petróleo crudo y de la polimerización de los plásticos.
Las emisiones al suelo derivadas del refinado del metal se incrementan debido a la alta fracción de energía eléctrica utilizada para la fusión, generada por la combustión del carbón. Los residuos metalíferos junto con las cenizas derivadas de la producción de energía tienen un efecto contaminante considerable para el paisaje. Las emisiones derivadas de estos procesos de refinado de los metales también tienen un impacto sobre la contaminación del agua y del aire debido a la generación de dióxido de azufre, dióxido de carbono, otros gases y partículas aerotransportadas, además de sulfatos y otras emisiones sólidas/químicas. Por contraste, los procesos de refinado del petróleo y de la polimerización de los plásticos generan muy pocas emisiones ya que en esencia se trata de procesos fácil y totalmente integrados.
Fabricación de tuberías y conexiones
Tanto para metales como para plásticos, la producción de tuberías y conexiones implica subir la temperatura de las materias primas por encima de sus puntos de fusión/reblandecimiento. Las temperaturas asociadas, sin embargo, son mucho más altas para los metales a comparación de los plásticos, con las consiguientes diferencias en las tasas de eficacia energética.
Instalaciones de sistemas de tuberías
El peso actual de una red de tuberías no se considera un factor a la hora de construir una instalación. Sin embargo es importante a la hora de valorar la eficacia energética general del sistema de tuberías. Debido a su peso mucho más liviano, los materiales de plástico muestran una ventaja competitiva sobre las tuberías de metal a este respecto. El consumo energético total para fabricar tuberías de metal, requerido para el sistema de tuberías de por ejemplo un complejo de 16 viviendas es mucho más alto que para tuberías de plástico. La figura que aparece a continuación muestra el valor energético equivalente que tiene en cuenta el peso total y la energía asociada consumida para producir toda la red de tuberías en cada uno de los diferentes materiales.

Expectativa de vida de la aplicación
Deben tenerse en cuenta dos consideraciones con respecto a la expectativa de vida de la aplicación de una instalación de tuberías. En primer lugar, la vida útil de un sistema demora la necesidad de reemplazarlo, y esto reduce por lo tanto, el impacto medio ambiental sobre una escala dependiente del tiempo. En segundo lugar, cuando un material ha completado su vida útil de aplicación, el impacto medio ambiental se ve reducido si el mismo puede reciclarse. Tanto el metal como los termoplásticos de poliolefina, incluyendo el polibuteno-1, pueden reciclarse, sin embargo, puesto que se espera que los sistemas de tuberías de plástico acreditados según las normas ofrezcan una vida de servicio superior a los 50 años, resulta difícil predecir con fiabilidad el impacto medio ambiental del reciclado sobre una escala de tiempo tan larga.
Valoración cuantitativa de las emisiones
Para cuantificar el impacto medio ambiental de las emisiones, la Universidad Técnica de Berlín desarrolló un método de comparación estandarizado, conocido como VENOB (Vergleichende Normierende Bewertung). Este análisis medio ambiental se basa en hechos científicos y compara el consumo energético con relación a las emisiones en el aire, agua y suelo, durante cada etapa desde la procuración de las materias primas hasta la instalación del sistema de tuberías. La Universidad valoró seis materiales diferentes utilizados para instalaciones de tuberías de agua potable, según DIN 1988 parte 3 ateniéndose a un complejo de 16 viviendas familiares con distribución central de agua caliente y fría a 4 bares de presión.
Las 3 figuras que se ofrecen a continuación, ilustran la comparación estandarizada (VENOB) del impacto medio ambiental de los diversos materiales de las tuberías, en cuanto a emisiones al suelo, agua y aire.


